lunes, octubre 10, 2016

Nueva Zelanda: el futuro presente cuarta parte

Miercoles 28 de septiembre del 2016

  Otra vez al aeropuerto de Auckland a tomar un avión rumbo a Wellington. Con ropa comoda, documentación al día, entro a la aeronave, el viaje dura algo más de una hora pasando sobre esas largas nubes blancas que definen el nombre del país.
  El aeropuerto de Wellington me parece algo más grande que el de Auckland con muchas tiendas de todo tipo. Pronto encuentro el paradero de buses, el trayecto demora unos 15 minutos pasando por poblaciones residenciales hasta el centro.
















  Una pocas cuadras camino hasta la bahía donde se encuentra el museo de Nueva Zelanda o te papa Tongarewa  en maorí que literalmente significa “ contenedor de tesoros”.  Subo hasta la 2 planta donde se encuentra una didáctica exposición sobre la vida y vegetación en Nueva Zelanda, después penetro en la exhibición “ Gallipoli : the scale of our war”, desarrollada por la empresa de efectos especiales weta workshop que trabajo en la trilogía de el Señor de los anillos. La producción cuenta la historia de la campaña de Gallipoli en la primera guerra mundial  donde nace la identidad de esta nación a través de la mirada de ocho neozelandeses. Figuras a gran escala, una grafica y visuales precisas entregan una clara visión de este episodio brutal de la guerra.
Después en la 3 planta volvemos a profundizar en diversos aspectos de la cultura maorí, de los pueblos del océano pacifico y la historia social de este país con sus diversas luchas. Para terminar en la última planta con un recorrido maravilloso con la colección nacional de arte destacando el espacio a los retratos del siglo XIX.
Después camino por la bahía de la ciudad que me recuerda en algo a Puerto Montt y la isla Tenglo, tomo foto a varias placas que recuerdan la historia del puerto, escuchando a lo lejos un tema de David Bowie que da ritmo a los pasos.
Llego a la City Gallery de Welligton en la que se entrega una muestra de arte contemporáneo, interesante el empleo de la materialidad, esa posmodernidad que busca una identidad  en el viaje.
Después de comer algo rápido cerca de las 14 horas encuentro una librería de libros usados con interesante ofertas de libros de historia social de Nueva Zelanda, cerca de allí en una biblioteca había un remate donde aproveche de sumar más publicaciones que hacían un gran peso al caminar, pero así es el ansia de saber.
Hago un recorrido por el interesante New Zealand portrait Gallery donde habia una exposición The Rokeby Portraits: Family Portraits from the 17th, 18th and 19th Centuries que es una colección de pinturas británicas que retratan a una familia a través de este periodo de tiempo.
En el museo de Wellington que hace un recorrido intenso de la historia de la capital de Nueva Zelanda, con la importante labor del puerto, el comercio mercante, la navegación en geral, empleando en forma útil la multimedia con una especie de máquina del tiempo que entrega a través de una pantalla recreaciones de los distintos periodos de la urbe.
Una de las cosas que me llamo en especial la atención es el espacio  dedicado a la comedia del 2014 “What We Do in the Shadows”  de los directores Taika Waititi y Jemaine Clement que es un documental falso sobre la vida en una casa de vampiros  y que pronto se viene un spin off de seis capítulos, en la sección dedicado a la película realizado en Wellington se exhibe vestuario y diversos elementos para la producción. Es claro que el cine de Nueva Zelanda está pasando por un gran momento ya uno ve extensos catálogos de sus films con distinto genero y temáticas que van desde las grandes producciones al cine más experimental.
Otra vez a caminar paso por el parlamento del país, lamentablemente se me hace tarde ya que todo cierra a las 17 horas para ir a conocer la casa de la gran escritora Katherine Mansfield  que a comienzo del siglo XX describió la infancia y las familias de esta región proyectando su universo literario a través de sus cuentos a  una escala mundial.

Termina el viaje a tomar el avión de vuelta a Auckland. 

Nueva Zelanda: el futuro presente tercera parte

Martes 27 de octubre del 2016
Es una agradable mañana de cielos despejados en Auckland , disfruto el agua que es de una calidad sin igual, en el Albert Park  llegan muchos estudiantes a tomarse fotos al terminar sus estudios. Varios proceden del extranjero especialmente de China y Corea, a estudiar ingles y otros idiomas a la universidad de la ciudad.
El parque con sus grandes arboles y sus monumentos que dejan huella del pasado del imperio de Gran Bretaña con la viva presencia de la reina Victoria y de los que pelearon en la guerra de los Boers , es un reflejo de la memoria que está allí, donde se respira la calma necesaria, ante el ritmo de la modernidad.
Paso por la Universidad de Auckland  conociendo  sus facultades y haciendo un extenso paso por su librería para ver libros de historia local y de los pueblos del Oceano Pacifico.
































Una extensa caminata inicio por la ciudad hasta llegar al Auckland Domain que desde 1880 es una reserva publica de unos 200 acres. Formada por actividad volcánica hace 140.000 años tiene extensas areas de bosques nativos, campos para hacer deportes y excelente panoramina de la zona.
  Llego hasta el Wintergarden  que podemos traducir como “ los jardines de invierno” se construyo después de la segunda guerra mundial  , tiene un estilo arquitectónico moderno vinculado a la vertiente  Arts & Crafts con dos invernaderos uno de clima templado y el otro tropical , helechos y flores de todos los colores, más la luz, hace que los sentidos se expandan.
  Poco después llego al  Auckland War Memorial Museum. Empiezo por recorrer la sección con la historia y la cultura del pueblo Maori, es interesante su trabajo en sus figuras estilizadas, sus enormes embarcaciones, el proceso de poblamiento de Nueva Zelanda y su lucha por defender sus derechos desde los inicios de la colonización europea hasta la actualidad con el importante tratado de Waitingi el acuerdo de la corona Britanica y los Maori en 1840 la que ha llevado a constantes disputas de interpretación con guerras incluidas  hasta los avance logrado en estos tiempos en materia de reivindicación sociopolitica.
  Posteriormente paso a la sección de los pueblos del pacifico con su riqueza de cada una de sus identidades culturales, se me vienen a la mente toda mis clases de antropología y  entiendo todo lo que a significado el sincretismo cultural y sus luchas con el impacto de la cultura de mercado.
Paso  de lleno a la historia de Nueva Zelanda, con el proceso de colonización, las guerras con los nativos, la primera y segunda guerra mundial y su impacto en esta nación, como asimismo el espacio dejado para resaltar los aspectos de la vida cotidiana. También se destaca el sitial que se ha dejado para los caídos en las distintas guerras.
Finalmente y no menos importante es la sección con el tema de los procesos geológicos, tanto terremotos como volcanes, con una pieza donde se recrea un movimiento telúrico y es que  se debe recordar que en el caso de Auckland sus colinas son todas de origen volcánico llegando a tener 48 cráteres en su área metropolitana.
Vuelvo al centro y me dirijo a uno de los numerosos restaurant de comida coreana y disfruto un  rico Bulgogi para ir cerrando la jornada y planificar las próximas aventuras.




Nueva Zelanda: el futuro presente segunda parte

Lunes 26 de septiembre del 2016

Muy temprano en la mañana  Salí del hotel a tomar el bus rumbo a Matamata para ir a un tours hacia Hobbiton donde se había filmado la ya clásica película El señor de los anillos.
   Salimos de Auckland caracterizado por su gran flujo vehicular matutino y algunos carteles que anunciaban las elecciones locales caracterizadas  por el tema de la congestión de tráfico y los problemas del costo de la vivienda.

























 En la ruta se apreciaba las zonas de cultivo, de explotación ganadera, muy semejante a la región de los Lagos, dejando todo lo relacionado a lo técnico que marcada la distancia con un país desarrollado, pasamos por un pueblo llamado Hamilton hasta llegar cerca de mediodía al pueblo de Matamata.
Es te lugar con agradable locales para comer, tiendas bien abastecida  para el turista y una librería muy completa con una interesante sección de historia local que parte con la presencia maorí, después a mediados del siglo XIX la llegada de misioneros, comerciantes y que con la estación de trenes en 1885   se asentaron un grupo de casas de esta población estimada en la actualidad en 7.500 habitantes.
 Desde una década, Matamata ha tenido un crecimiento en su turismo con el surgimiento de Hobbiton . Todo parte en 1998 cuando el cineasta Peter Jackson buscando locaciones para su película “ El señor de los Anillos” dio con una granja familiar a las afueras de esta localidad que contaba con todas las características perfectas para recrear el pueblo de los pequeños hobbits personajes del universo literario  de J. R.R.Tolkien.
En la oficina de turismo existe mucha información y souvenir relacionados con esto y se encuentra una gran señal situada en la carretera de acceso a la localidad en que se lee “ bienvenido a hobbiton”.
Después de esperar un rato subo al bus que lleva al tour hacia hobbiton. Pasamos por muchas explotaciones agrícolas, especialmente ovejas. La tierra se vuelve quebradiza, con mucho cerro, hasta llegar a la entrada del lugar.
Un guía nos recibe y lo seguimos entrando por el único set que sobrevive de las películas de Peter Jackson “El señor de los anillos” y “El Hobbit”. En ingles el guía entrega todo los detalles del lugar, vinculándolo con el libro y lo que fue la película, pasamos por las 44 cuevas de hobbit, un puente de doble arco, el árbol de la fiesta, un molino hasta llegar al pub green dragon en un largo recorrido que dura más de una hora que deja complemente satisfecho al fanático de la saga. Es curioso como la insistencia de los agricultores del sector pudo preservarse este sitio y sacársele provecho mostrando las posibilidades que da el cine siempre como industria.
Es destacable el detallismo de cada construcción, el sentido de arte del espacio, acá se buscaba recrear en cine lo expresado por Tolkien que claramente si uno se pone a revisar su obra es una nostalgia por aquellos paisajes campesinos preindustriales de la Inglaterra que comienza a ser invadida por la revolución industrial y los fantasmas de la primera guerra mundial que le toco vivir, quizá su libro es la lucha contra el miedo y la búsqueda de la esencia natural y espiritual.
Dejamos este espacio en la tarde cuando las nubes cubren el cielo para invitar a la noche ocupar su sitio en la vegetación que florece en su círculo.