lunes, julio 02, 2007

La maestranza Cernoch


La maestranza cernoch marcó un hito en el desarrollo económico de la ciudad de Puerto Montt. A comienzos de 1920 al lado de la caleta de Angelmó, un hombre procedente de Austria, Pablo Cernoch que se paseaba de niño por las galerías del teatro de opera de Viena, en los tiempos del Imperio Austro-Húngaro pidiendo limosna, llegó ha Sudamérica, por medio de su ingenio y creatividad, dio un giro en su vida y levantó esta empresa, pero no olvidando nunca sus raíces que lo llevaron a ser cónsul de Austria en nuestra ciudad.

En febrero de 1934 se realizo la “exposición regional de productos de Chiloé”, coincidiendo con la semana puertomontina, en el cuartel del grupo de ingenieros N. 3. El Stand de la maestranza cernoch brillaría con luces propias. Las cocinas, bombas de agua y para buzo, las maquinarias de diversos tipos y como novedad para el publico el primer torno construido en Chile cuyo peso era de 2.500 kilos marcaría la importancia y el primer nivel técnico que había alcanzado esta empresa.

La maestranza estaba dividida en secciones. Un espacio dedicado a oficina, otra para tornería, fragua, fundición y carpintería de ribera. Alrededor de 200 personas llegaron a trabajar en esta empresa con gente especializada en carpintería, torneria, fundición, presadores, además de otro personal complementario a estas labores.

Esta empresa llego atender ha todos los barcos de la Empresa Marítima del Estado, que en ese tiempo era la FERRONAVE, junto con esto se auxiliaba a los barcos balleneros de la INDUS. Por otra parte se reparaba toda la maquinaria agrícola desde Temuco al Sur.

Pablo Cernoch en las mismas instalaciones de la maestranza diseño y construyo una lavandería, donde se prestaría servicios para la Empresa Marítima del Estado y a los ferrocarriles estatales que llegaban hasta Puerto Montt.

En 1945 llegaba a su fin la historia de la maestranza cernoch que fue vendida ha la empresa de Valdivia, IMMAR S.A. Cerrándose un ciclo en la pionera historia del empresariado local que es hoy recordado en el nombre de una perdida calle en la población Villa las industrias de Puerto Montt.

lunes, junio 25, 2007

Was Taylor: Hip Hop sin límites




Hoy tuvimos el agrado de presenciar en el teatro Diego Rivera de Puerto Montt un espectáculo de primer nivel, Wax Taylor que llego a estas latitudes donde el hielo milenario dibuja en la geografía para demostrar la vigencia del hip hop que no tiene limites y fronteras. Wax Taylor es el alias del músico y productor frances JC Le Saoût y del grupo que forma con la cantante Charlotte Savary, la flautista Marine Thibault y la violoncellista Marina Quaisse. Su discográfica comprende los EPs Lost the way y Que será / Where’s my heart’s at ( del 2004) y los álbumes Tales of the forgotten melodies (2005) y Hope & sorrow (2007)

De la propuesta exhibida por el grupo se puede decir que se alimenta de la raíz del hip hop, el jazz, el rap, soul, con un aire inundado por el funky de los 70. Además el trip hop y la música electrónica que aunque tributan al sonido de banda como Portishead remarcan su identidad con una raíz clásica como la flauta y el violoncello que nos lleva a un viaje profundo, donde la atmósfera del cine negro y de terror, es una invitación a los sentidos para jugar con la memoria colectiva, con imágenes documentales que parecen no tener sentido donde el recuerdo se hace frágil y Todo sale de su contexto original para tener una nueva forma, un nuevo significado, aquel donde la fragilidad se hace parte en la humanidad.

La propuesta visual atrapa al espectador, dan ganas de bailar, perderse, como un alto, un respiro en la agitada vida diaria. Was Taylor fue eso, la señal de las posibilidades que se abren al hip hop y a la música electrónica, tomando otras sonoridades, que van hacer la banda sonora del mañana.

Eso lo entendió el público que asistió a este espectáculo, diciendo si ahí espacio para otra propuesta en esta ciudad que penetra en la modernidad.

Van: un interesante comienzo


Predio a la presentación del grupo Was Taylor se presento la nueva agrupación electrónica chilena Van. Esta banda esta formada por la artista plástica Nea Ducci (vocalista de CHC y Yaia ), Marcelo Peña aka Miopec (ex Tobías Alcayota) y Barraco Parra (ex Javiera y los Imposibles, Los Barracos, Dolce Vita, Los trompos).

Se puede decir que su música es interesante con un sonido envolvente, que me recordó en siento momento al grupo alemán electrónico Kraftwerk. Su poética, trata de usar las palabras como un sujeto persistente e hipnótico, donde la subjetividad es una invitación para el que lo escucha para darle sus propios significados.

Música y recuerdos


Últimamente en las radios locales de Puerto Montt se ha propagado un fenómeno que es a nivel mundial el de la música de los ochenta. Uno puede apreciar claramente como la industria cultural ha penetrado en el trasfondo más profundo de la conciencia de las personas que es en su recuerdo. Una canción define un espacio de la memoria idealizado, la selectividad de ese archivo mental elige una imagen, la palabra y crea una historia que va siendo rememorado por el individuo a la distancia en otro tiempo donde lo pasado siempre tendrá luces, por que el ayer es un deseo, la obsesión de una vida, que persigue inquietudes y metas.

La música de los ochenta nos habla de un anuncio, el cambio sin retorno, al no lugar, ese que se multiplica en todas partes y tiene el mismo rostro, el espacio de consumo. Las diversas tendencias musicales que sus ecos llegaron hasta nuestro país reflejaban el paso a un nuevo relato aquel donde no habría un gran discurso ideológico, sino la individualización del territorio ocupado por cada individuo. La economía de mercado se expandirá utilizando los medios de masas para propagar estilos, costumbres, hábitos y creencias, que aunque puedan ser críticos al mismo modelo es trasformado en un producto a desear.

Puerto Montt no fue ajeno a este cambio. La década de 1980 fue un anuncio de lo que vendría. La televisión, que en nuestra zona estuvo marcado por el canal publico, hasta fines de esos años cuando apareció el canal 13, muy restringida en lo informativo propagaba gustosa la publicidad, las series norteamericanas y los videos clip como una aspiración, a eso podía llegar, si estabas encerrado en tu laberinto de deseos particulares. El vestuario, formas de hablar, de sentir, llegaban a cada hogar instalando en la cotidianidad lo que pasaba en ese medio audiovisual.

Las revistas hablaban de los músicos, entregaban canciones para aprenderse de memoria las letras, especialmente desde la llegada del rock en español. Los casete proliferaban, con esas cintas que estiraban en la radio una y otra vez la canción de moda en la noche. Entre tanto la radiodifusión tenía un aire local, sin dejar de anunciar las ofertas del mercado, la reina era la radio reloncavi y sus servicios de mensajes. El cine rex exhibía las cintas de moda. Aparecían los casete VHS que abrían la oferta del mercado de la entretención, trasmitiendo películas eróticas o imágenes de la situación del país en documentales y películas que censuraba los medios oficiales pero que respondían a la misma estrategia de consumo. Todo era un anuncio, una profecía a realizarse.

Por eso el fenómeno que estamos viendo nos habla de cuan profundamente a sido los cambios. La música de los ochenta es un acompañante en un paisaje donde la fragmentación de la urbe se hace cada vez más real. Los espacios se individualizan y esta banda sonora es un sueño del ayer aquel en el cual dejamos la mentalidad de pueblo vinculada a un territorio para conectarnos al mundo a la velocidad de la red, sin dejar por ello esa historia que penetra en nuestra piel.

sábado, junio 23, 2007

Los Tres: reflexiones después de la actuación





Sin lugar a duda la exitosa presentación del grupo nacional Los Tres en el gimnasio municipal de Puerto Montt esta noche del 23 de junio del presente año, ratifica el virtuosismo de estos músicos encabezado por la voz de Álvaro Henríquez (segunda guitarra y voz), Ángel Parra hijo (primera guitarra, lapsteel y coros) y Roberto Lindl "Titae" (bajo, contrabajo y acordeón). Desde sus orígenes en 1982 se han conjugado a la perfección tres líneas musicales en este grupo; el rock tributario de los clásicos como Gene Vincent, Chuck berry y Elvis Presley, el folklore popular especialmente de temática urbana y el jazz que coquetea con estos dos estilos.

Pero los tres es más. Es la música de la transición. La banda sonora que Chile escucho con el retorno de la democracia, la metáfora que mostrada los dolores, hipocresía y las exponía, además de abrirse a nuevos horizonte que describían a un nuevo de un ser devorado por el consumismo, la desorientación y la búsqueda de construir un ideal que se individualiza y particulariza cada vez más.

Escuchando a Los Tres, junto a esta multitud de jóvenes, que penetran con sus códigos y rituales unitarios, pienso que ellos ven en este grupo a una época que ya nos les pertenecen, pero admiran su perseverancia, la lucha creativa que han dado, esas luces de sus canciones que serán el mejor recuerdo de un tiempo con tendencia al olvido, mientras la diversidad se instala en la ciudad, delimita su territorio y buscas nuevas formas de identidad, esa que ya no va ser reconocida por nosotros por que nuestro tiempo tiene sus propios significados.

martes, junio 12, 2007

Rene Salinas Palacios y la sociedad global


Con la muerte de Réne Salinas Palacios se cierra una época en la historia local de la mass media o medios de comunicación de masas, cuando la radio introdujo los valores de la sociedad global a esta zona del sur del Mundo.

La radio “aliviol” inaugurada en 1939, que después pasaría a llamarse “centinela”, más tarde se denominaría radio “Llanquihue” como filial de radio “Cooperativa” en la que llega a trabajar este periodista en 1944 y que el 1 de febrero 1978 pasó a ser la actual radio Reloncavi de la que fue propietario don Réne Salinas Palacios, genero el primer efecto palpable en la cultura de masa en la cotidianidad de los habitantes de la Provincia de Llanquihue. La radio tenia una lógica de dos mentalidades, una que entendía el lenguaje y las costumbres de los habitantes de la ciudad y sus alrededores, conociendo las particularidades de su idiosincrasia y la otra de la sociedad de consumo que a través de su industria cultural, que se masificaba a partir del termino de la segunda guerra mundial , por medio de la música popular, la publicidad y las noticias del mundo, se introducía, no solo en las casas de los ciudadanos de Puerto Montt, que habían desarrollando una conciencia de pertenencia al mundo, sino también en la penetración en la gente del campo, que en los rincones más apartados de la caprichosa geografía del sur vivía con sus símbolos de fe y sus redes familiares, donde el parentesco y la pertenencia a una comunidad local, tenían un valor fuerte para marcar su identidad local.

La radio actuó como un mediador entregaba servicios tan importantes como los mensajes que trasmitían las novedades familiares hasta los más lejanos lugares y que por su forma de redacción llamaron la atención incluso a escritores tan importantes como Nicanor Parra y Gonzalo Rojas y trasmitían todo los contenidos de la industria cultural que fueron construyendo hábitos en la cotidianidad.

No solamente el oyente alteraba su rutina escuchando los mensajes, las vibrantes trasmisiones deportivas que dieron cuenta de los mejores años del boxeo puertomontino con figuras como Honorio Borquez, los primeros pasos de deportes Puerto Montt en el fútbol profesional, las emisiones dedicadas a boleros, tangos y la música del recuerdos y la fiesta chilena con música folklórica, también el radioescucha se iba educando como consumidor en la nueva sociedad de consumo, aprendía sobre las característica de los productos por los avisos publicitarios y deseaba los estilos de vida que promovía la radio.

Con la partida de Rene Salinas Palacios se ha ido un tiempo donde los códigos locales eran importantes, las formas de expresión y de identificación de nuestra identidad a desaparecido para dar paso a otro tiempo y a una nueva identidad vinculada al mundo global.

El sonido AM se diluye invadido por las cadenas de radio FM que hablan el lenguaje de la sociedad de consumo y de la globalidad. Pero en esta sociedad donde se ve una fragmentación de la identidad y los lenguajes, productos de fenómenos relacionados por los factores de la producción en que el consumidor se vuelve en un sujeto especifico, la radios locales sobreviran en el espacio virtual, por radios online, donde la identidad se defiende y surgirá una nueva cultura donde el saber de cada grupo identificado por determinados valores se expresara.